quiero poco

enero 16, 2008

deliberadamente mínimo.

si te aburre

observa tu aburrimiento

hay cosas peores que lo poco

por ejemplo:

lo mucho

enero 16, 2008

lo difícil es entender que es fácil, sin andar pretendiendo que lo sea

yo había llegado a escribir tan bien

pero me quedé sin nada que decir

pintar palabras en una pared

agua torrencial que arrastrara lodo,

piedras, troncos

que se llevara todas estas costumbres

de la mente

kato kozo

diciembre 18, 2007

kato-kozo-drawing.jpg

sin intención

diciembre 18, 2007

no tiene destino, es inútil.

La página no forma parte de la realidad.

Las palabras (estas) no colaboran con nada, ni incitan, ni excitan, ni …

abandono paulatinamente la materia, ojalá sea por un tiempo, encandilado por el flujo de megabytes. escribo en este lugar público, y nadie escucha, es como un rincón en la pared de un meadero público de un subterráneo… sin propósito

abrí la página con una diatriba obsoleta de mi acervo, ahora me juego a exponer mi nada del instante. el juego puede consistir en escribir impresiones vacías ya no en mi recducto cerrado, sino en la arena desierta. nada que ver con una comunicación. evidentemente contrario a un uso inútil de la mayúscula después del punto, no siempre es conveniente producir ese salto gráfico. no tiene nada de especial la primera letra

existe un programa que mejora tu sintaxis, ¡imbécil!

existe otro que te busca rimas, pero en inglés

lo que uno escribe no es para todos. si lees esto, ¿qué estas buscando? ¿el satori?

no tiene nada de especial. de repente, dejar de pensar en qué se piensa.

la otra idea es ir a japón , de acá a dos años. ¿por qué?

- ¿tenés una idea mejor?

por qué japón – por el satori. no por que lo busque, dios me libre, sino por asociación libre

cualquiera puede pensar que tiene algo que ver con japón, que su vida tiene conexiones con ese lugar, no puedo evitar tener que repetir: no hay destino

de la enunciación a la certeza, de la certeza al ser, hay diferencias, saltos…

el despertar es repentino. no tiene camino

llueve en algún lugar,

pajaros y coches por la ventana

imagen de la vida

diciembre 16, 2007

Me despertaba cada vez más temprano, hasta que logré despertarme antes de dormirme, eso sí que fue una vuelta novedosa al asunto. Dormía al revés, pero en el sentido del tiempo. Sé que es difícil de entender. Habría que poder ver el tiempo entero como un paisaje, como un cuadro, una pintura, el presente sólo un punto en el cuadro. ¿Cómo no pensar que si el pasado está irreversiblemente dibujado, el futuro también? Claro que el pasado podría ser un loco invento de tu imaginación. No quiere decir que no hayan pasado las cosas que sabemos que pasaron, no es eso, pero ¿dónde están? En el pasado, me dirás; bueno, no hay tal soporte, como si el pasado fuera unas grandes galerías llenas de sucesos archivados, como esas donde finalmente va a parar el Arca Perdida que encuentra Indiana Jones, llenas de cajas iguales que contendrían todo lo ocurrido. No existe nada a lo que pueda llamarse pasado, y todo esto que estamos teniendo ahora es otra de esas malditas confrontaciones lingüísticas. Me dirás, claro, en ese sentido no existiría pasado, cierto, pero después de decirme eso, vas a seguir viviendo como si nada, igual, pensando en tu pasado y en tu futuro de la misma manera de antes. Por eso es inquietante el deja vu, porque por un instante tenemos la experiencia de quiebre de la lógica habitual del tiempo. Vivimos la sensación de que ya hemos vivido un momento, hace tiempo, como quien reconoce una canción o una cara. Pero esto lo sabe cualquiera, y dice: deja vu, yo mismo me hice una explicación que lo hace encajar plenamente en la lógica habitual, con lo cuál me pierdo uno de los últimos sofocones místicos que me quedaban, si es que me queda alguno.Uno de los subproductos de mi vida cotidiana es éste: escritos. Ya los deshechos no son lo que eran, la frontera entre desperdicio, o excremento, y materia prima, es puramente relativa, lo que es el residuo de un proceso, es el incoming de otro. Podría de alguna manera considerar que hubiera algún valor en reciclar estos detritus, en darle una forma, pero no maquillarlos para que no se note que vienen de días distintos, que buscan metas distintas, que en cada parte nunca aspiraron a ser más de lo que son, ninguna parte que supiera ser una parte de un todo… tampoco he visto nada que se parezca a un todo, pero la pretensión de todo, la pretensión de ser un algo acabado, como el 99 por ciento de los libros… vuelvo sobre el tema una vez más, porque tampoco lo veo claro yo: qué tiene de malo pensar una obra en los cánones establecidos, con su orden, sus etapas, su principio, su fin, sus reglas, su delicada simulación de la realidad, su preocupada verosimilitud, su entrada y su salida… tiene de malo que es como un engañabobos, da una imagen de las cosas, (una interpretación de los significados), facilota y que llevada a la vida, resulta frustrante, al mismo tiempo que es el paliativo opiáceo contra esa misma frustración que provoca mediante el fomento de una cosmovisión. La cosmovisión del relato, la vida como relato. He vivido el perpetuo trabajo de intentar hacer encajar mi vida en relatos, para ello consumía relatos, donde compararme, a modo de espejos: podría ser que yo entonces haya hecho esto porque después viene una época en la que qué se yo… por ejemplo, ayer mismo, mi amigo F1, me decía que al final este fin de semana fuimos para atrás, como dice él, porque no salimos de noche, pero bueno, habrá sido para tomar embión, para tomar más carrera para un salto que daríamos esta semana; eso es construirse un relato, o un capítulo. Finalmente no habrá salto y vendrá la frustración, el error va a estar entonces en uno, que no estuvo a la altura de su relato, entonces uno podrá construírse un relato del fracaso en el que encaje mejor, al modo Bukowsky, y no plantearse seriamente la pertinencia de concebir la vida como relato. La cuestión sería: ¿de qué otro modo se puede concebir la vida?, ah, amiguitos, de eso se trata todo esto, de eso se trata escribir así, mostrar los excrementos escritos de la sucesión de días, tal vez aparezca algo que no sea el relato, o al menos, El Relato. Porque cada día de estos lo más probable es que haya algún relato, y lo más probable es que haya incluso la repetida intención de encajar en un mismo relato que se resiste, entonces tendremos las pruebas contundentes de la teoría esgrimida anteriormente, pero no quiero que se trate de eso, porque si me dedico a recopilar esos intentos frustrados, no van a ser más que la otra cara de la moneda: no se dice nada con decir que uno fracasa en encajar en el relato más que construir un Gran Relato del Fracaso. Que sería una alta falsedad, pues el material está plagado de éxitos, que precisamente lo son cuando han escapado de todo este merengue del relato, que al final lo estoy convirtiendo en relato de tanto atizarle con el florín. Olvidémonos de este embrollo. Quise decir porqué no puedo escribir algo “normal”, porque para eso ya están los cuatrocientos mil millones de libros al año que se escriben.Claro, que ya lo advierte Lyotard, esto no va a tener público. Pues bien, peor para el público. Yo por lo menos intentaré hacer lo que me corresponde que es hacerme cargo de lo que a mí me parece.